CUENTO PARA ENSEÑAR A LOS NIÑOS SOBRE LA LLEGADA DE LOS PRIMEROS POBLADORES A ÀMERICA
"El viaje de Yana y su tribu"
Hace mucho, mucho tiempo, cuando el mundo era joven y no había ciudades ni carreteras, vivía una niña llamada Yana. Ella pertenecía a una tribu que caminaba por grandes territorios en busca de alimento y un buen lugar donde vivir. Su gente venía desde muy lejos, desde unas tierras frías que hoy conocemos como Asia.
Una noche, mientras las estrellas brillaban en el cielo, el sabio de la tribu dijo:
—Mañana cruzaremos un enorme puente de hielo. Al otro lado, nos espera una tierra llena de animales y plantas. Será nuestro nuevo hogar.
Y así lo hicieron. Caminaron durante días y noches, hasta que llegaron a un lugar inmenso, verde y lleno de vida: América.
Yana estaba asombrada. Había ríos con peces plateados, árboles altos como montañas, y extraños animales que nunca había visto. Allí, su gente empezó a construir chozas, hacer fuego, cazar y recolectar frutos.
Con el tiempo, aprendieron a sembrar maíz, a fabricar ropa con pieles de animales y a pintar sus historias en piedras y cuevas. Vivían en armonía con la naturaleza, respetaban los árboles, el agua y a los animales, porque sabían que todos eran parte de la misma familia.
Yana creció, se convirtió en una sabia mujer, y siempre contaba a los niños:
—Nosotros venimos de lejos, pero esta tierra nos abrazó. Somos parte de ella, y ella es parte de nosotros.
Desde entonces, los primeros pueblos de América vivieron en diferentes lugares: algunos en la selva, otros en las montañas o en las costas, todos con sus propias costumbres, lenguas y formas de vivir. Así comenzó la gran historia de América.
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